
Días de Elías I
Al profeta Elías le tocó vivir días en que abandonar el pacto con Dios se volvió un asunto colectivo. – Los hijos de Israel han dejado tu pacto- solía decir el profeta. (1 Reyes 19:14). Casi toda una nación dejó que en sus corazones se madurara la infidelidad. Esto pudo sonar a gran excusa para que también el profeta abandonara la causa de seguir sirviendo a Dios. Elías, también pudo alegar que las pruebas eran exageradamente duras, que pasaba hambres y que ese diabólico ejemplar femenino, Jezabel, le hacía la vida imposible.
Pienso que estos son también días de Elías por la descarada promoción de lo diabólico, por la increíble deserción de creyentes de entre las filas del evangelio; por la ignorancia de hermanos y hermanas que se engañan, pensando que se puede ser un poco cristianos. Personas que aspiran a tener tan solo un parentesco con el Dios de Elías y no un compromiso serio. Parecen estar de novios con el Señor, hasta donde les conviene.
Otros han dejado a su legítimo marido, el Señor(Isaías 54:5) y se han ido a vivir con el diablo a sus tugurios románticos, comiéndose sus rebanadas de dolor y miseria y tienen el descaro de decir que con su nuevo marido, les va mejor.
Ser personas de pacto, en estos días de Elías, no nos exime de pasar algunas pruebas. Por estar aquí, todavía la vida nos cobrará un pequeño saldo. Nadie dijo que esto era turismo. La vida trae sus habituales preocupaciones, su luto cotidiano; si alguno pensó que ser cristiano es sencillo, estaba mal informado. Sin embargo, al creyente que no abandona su pacto con Dios jamás le faltará la ayuda divina. El usará hasta cuervos para dar asistencia a su pueblo.
El caso Elías, nos habla de lo en serio que Dios se toma su relación con nosotros; hagamos lo mismo nosotros en nuestra relación con El.
Iván Castro Rodelo
Pastor.
Al profeta Elías le tocó vivir días en que abandonar el pacto con Dios se volvió un asunto colectivo. – Los hijos de Israel han dejado tu pacto- solía decir el profeta. (1 Reyes 19:14). Casi toda una nación dejó que en sus corazones se madurara la infidelidad. Esto pudo sonar a gran excusa para que también el profeta abandonara la causa de seguir sirviendo a Dios. Elías, también pudo alegar que las pruebas eran exageradamente duras, que pasaba hambres y que ese diabólico ejemplar femenino, Jezabel, le hacía la vida imposible.
Pienso que estos son también días de Elías por la descarada promoción de lo diabólico, por la increíble deserción de creyentes de entre las filas del evangelio; por la ignorancia de hermanos y hermanas que se engañan, pensando que se puede ser un poco cristianos. Personas que aspiran a tener tan solo un parentesco con el Dios de Elías y no un compromiso serio. Parecen estar de novios con el Señor, hasta donde les conviene.
Otros han dejado a su legítimo marido, el Señor(Isaías 54:5) y se han ido a vivir con el diablo a sus tugurios románticos, comiéndose sus rebanadas de dolor y miseria y tienen el descaro de decir que con su nuevo marido, les va mejor.
Ser personas de pacto, en estos días de Elías, no nos exime de pasar algunas pruebas. Por estar aquí, todavía la vida nos cobrará un pequeño saldo. Nadie dijo que esto era turismo. La vida trae sus habituales preocupaciones, su luto cotidiano; si alguno pensó que ser cristiano es sencillo, estaba mal informado. Sin embargo, al creyente que no abandona su pacto con Dios jamás le faltará la ayuda divina. El usará hasta cuervos para dar asistencia a su pueblo.
El caso Elías, nos habla de lo en serio que Dios se toma su relación con nosotros; hagamos lo mismo nosotros en nuestra relación con El.
Iván Castro Rodelo
Pastor.

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