
No siempre nombre y figura concuerdan. Por ejemplo: Plinio Delgadillo puede llamarse alguien que pesa doscientos kilos y Rosendo Barriga Redondo, puede corresponder con un individuo ¨ peso lástima ¨.La señora Gordillo, bien puede ser una flaquilla y Doña Blanquita, ¿por qué no? Puede tratarse de una mujer de raza negra. No siempre la figura es el reflejo del nombre de alguien.
Lo mismo puede aplicarse a nombres en relación con actitudes, oficios, maneras de ser o estilos de vida. Por ejemplo: el señor Pimienta pudiera ser un tipo muy agradable. Don Armando Paredes, tal vez se corresponde con un ebanista y Armando Meza, podría tratarse de un albañil. El señor Fino, pudiera tener rasgos antropoides; mientras que, Leoncio Bravo es un tipo pacífico. Lo peor es cuando don Pacífico Cordero, es una fiera…y a veces, Juvenal, es un anciano.
Esto nos hace pensar que los nombres y todo lo que son palabras no siempre tienen un significado medido y que, con frecuencia se desbordan. Así que, un ladrido, bien puede significar la voz de un perro, pero también, un problema de garganta. Un tiburón es un perro de mar y una vaca, una fábrica de armas blancas, sino, piense en esa mujer celosa que ataca a su marido dormido con una olla de leche hirviendo.
Diariamente vemos ejemplo de esto. A veces, lo que un nombre trata de significar naufraga en la sustancia, en quien lo lleva, por su oficio, estilo de vida o lo que sea.
De ahí la importancia de llamarse Modesto(a) y serlo. De llamarse policía y serlo. De llamarse cristiano(a) y serlo. De llamarse discípulos de Cristo y serlo, pero con todo nuestro presupuesto de vida.
La bendita ecuación es simple: Nombre debe equivaler a sustancia. Nombre ha de ser igual a personalidad, a carácter, a estilo de vida, etc. Nombre es igual, para los cristianos, a SER.
¡Ah! Y a propósito, ¿cómo se llama usted?
Iván Castro Rodelo
Pastor.

2 comentarios:
Muy bueno , siempre lo supe eres inteligente
EL SER CRISTIANO ES SIMPLEMENTE ES CUESTION DE APTITUD, DE CONVICCION.
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